¡Mano, agarra una cerveza y siéntate, que tengo una noticia de rechupete! Dua Lipa, nuestra chica de Londres con raíces kosovares, se casó este fin de semana con el actor Callum Turner. Y no de cualquier manera, brother, sino en el Old Marylebone Town Hall, un ayuntamiento pijo de Londres, exactamente como hacen todos los que tienen pasta.

Ceremonia civil, discreta, pero con gusto: ella con un sombrero blanco y un traje de Schiaparelli Couture – o sea, ropa de miles de euros, no es broma –, y él, traje azul marino. Las fotos los muestran saliendo cogidos de la mano, sonriendo como en las películas. Ahora, escucha esto: después de firmar los papeles, les espera una fiesta de tres días en Sicilia, en el Villa Igiea de Palermo – un hotel de lujo, no me preguntes cuánto cuesta la noche, que te mareas.

Paseos en yate, cenas privadas, tours por la ciudad. Y en la lista de invitados: Elton John, Charli XCX, Mark Ronson, Donatella Versace, Simon Porte Jacquemus. O sea, toda la crema, ¡tronco!

Si me preguntas a mí, yo habría invitado a algunos colegas de los nuestros, para que vean cómo se hace una fiesta de verdad, con rumbas y barbacoa. Pero bueno, cada cual con sus pijadas. Miro su fortuna – 115 millones de libras, o sea 137 millones de euros – y pienso en mi BMW del 2008 que hace manitas en el semáforo.

Y él, Callum, ha actuado en "Animales fantásticos" y en "Emma", y se rumorea que podría ser candidato a James Bond. O sea, el tío es un máquina, no es broma. Así que, en resumen: Dua y Callum se casaron en Londres, y luego se van de fiesta a Sicilia.

¿Quién paga? Ellos mismos, que tienen de sobra. Nosotros, los rumanos, miramos y soñamos.

Bueno, me voy a contarle a Mioara, a ver si me deja hacer una cena romántica en la terraza, no en el Villa Igiea, pero con salchichas y cerveza, ¡también es algo!