¡Menuda locura, colega! 1 de julio, el día en que el país entero entra en crisis de tiempo. 131.000 graduados de secundaria, tío, dan el examen de Bachillerato. Los de ciencias se parten el cráneo con Matemáticas, y los de letras, pobres diablos, con Historia. El examen empezó a las 9:00, tres horas de escritura, como en la cárcel.
¡A ver qué cayó! En el Tema I, basado en un texto sobre Alexandru Ioan Cuza. ¡Cuza, el que unió el país y luego lo echaron! ¡Ay, Dios! En el Tema II, gobernantes, y en el Tema III, un ensayo sobre el comunismo de mediados del siglo XX. Vamos, si no sabes que Ceaușescu estuvo en el poder después de 1965, estás perdido. Los temas y la guía oficial se publican a las 15:00 en los sitios especializados. Yo, personalmente, esperé con el alma en un hilo a ver qué le tocaba a Brian, porque él el año que viene entra en el ruedo.
Pero, primo, no todo es color de rosa. ¡Estas tormentas infernales, tío! Sobre todo en Bucarest, donde una estación de metro se inundó y los tranvías están parados. Algunos estudiantes no pudieron llegar a tiempo. Sorin Ion, el secretario de Estado, dijo que los que lleguen tarde por causas no imputables —o sea, sin culpa, para que entiendas— pueden dar el examen a las 13:00 con temas de reserva. En algunos institutos de Bucarest, a los estudiantes que llegaron 10 minutos tarde los dejaron entrar. ¡Bravo, qué humanidad! Porque si no, si los dejabas esperar hasta las 13:00, se los llevaba el diablo de los nervios.
Y lo mejor, esta prueba debía ser el martes 30 de junio, pero la aplazaron en el último momento por la alerta roja de calor. ¡Parece un país de sinvergüenzas, tío! Llueve a cántaros, hay calor extremo, tormentas... ¿cómo van a estudiar los chicos? Mioara decía que si Brian hubiera dado el examen ahora, le habría explotado el cerebro.
Ahora, espera: 131.000 candidatos, de los cuales 116.000 son de la promoción actual, y 15.000 son veteranos que lo intentan otra vez. El jueves es la prueba de elección, el viernes la lengua materna. Yo espero que Brian no llegue al segundo intento, porque Mioara me va a dar una paliza.
Así que, tío, cruza los dedos por todos estos chavales, que el futuro es suyo. O al menos de los que no suspendan el BAC.