¡Macho, tío, lo que ha salido! Estaba tranquilo en la terraza de Fane, bebiendo una cerveza y viendo las noticias, cuando me topo con una que me dejó helado. Suiza, hermanos, ese país de bancos y chocolate, ha decidido hoy votar si limita su población a 10 millones de personas para 2050. O sea, justo lo que tiene Bucarest con Ilfov juntos, pero ellos se sienten apretados. ¡Vamos, seamos serios!
La iniciativa la ha metido el Partido Popular Suizo, esos de derecha radical, y la llaman "de sostenibilidad". Quieren parar la inmigración porque, dicen, ya no caben en los trenes, los pisos son caros y los hospitales están llenos. Ahora tienen 9,1 millones de habitantes, de los cuales el 27% son extranjeros. Y proponen que cuando lleguen a 9,5 millones, el gobierno ponga trabas serias al asilo y la reagrupación familiar. Si se pasa de 10 millones, denuncian el acuerdo de libre circulación con la UE en dos años. Qué te digo, parece Brexit, pero por la puerta de atrás.
El gobierno suizo, todos los partidos grandes, sindicatos y patronales están en contra. El ministro de Justicia, Beat Jans, dijo que sería "el propio Brexit de Suiza". Los economistas gritan que el país tiene población envejecida - 20% mayores de 65 años - y que sin inmigrantes, los hoteles y hospitales cierran. La mitad de los empleados en hoteles y muchos en hospitales son extranjeros. Rudolf Minsch, jefe de economistas de Economiesuisse, advirtió que si pierden la libre circulación, las relaciones comerciales con la UE, su mayor socio, se resentirán. Pero a ellos les importa un bledo las cifras, tío.
Las encuestas muestran un voto ajustado: 52% en contra, 45% a favor, el resto no sabe. Para que pase, necesita ganar tanto el voto popular como la mayoría de los cantones. O sea, justo lo que nos falta, un brexit suizo. Y además, votan también una ley que endurece el servicio civil, en medio de la guerra de Ucrania. 48% a favor, 46% en contra. ¡Qué tiempos, macho!
Ahora, ¿qué decir? A mí me parece que estos suizos son un poco cómodos. Nosotros, en Rumanía, hemos llegado a rogar a los inmigrantes que vengan, porque ya no tenemos quién trabaje. Mioara me decía que en el Lidl han traído nepaleses porque no encuentran cajeros. Pero yo los veo a ellos queriendo cerrar la puerta. Quizás estaría bien que vinieran uno o dos de los nuestros, a ver qué se siente tener trenes abarrotados y pisos de 3000 euros al mes. Bueno, me voy a contárselo a Fane y a Gică el Dinamista, a ver si nos hacemos una apuesta sobre el resultado del referéndum - ¡pero no le digáis a Mioara!