¡Macho, que sea! O sea, hermano, ¿qué más decir de nuestro fútbol? Estaba tranquilo tomando un café en el automático, pensando en las cuotas del BMW, cuando me topo con esta noticia de Chipciu y Lukic.
¡Que me muera si no es algo para morirse de risa! Escucha esto, hermano: Alexandru Chipciu, ese que jugó en el Steaua, Anderlecht, ahora en la U Cluj, ha reconocido que cuando llegó Jovo Lukic en verano, él no creía que les fuera a ayudar en nada. Decía en Digi Sport, en el programa Fotbal Club, que le dijo a Sabău: «No creo que nos ayude en absoluto».
Y mira, jefe, lo que pasó: Lukic, ese que en Craiova solo metió dos goles en todo el campeonato, en Cluj metió 20 goles y 3 asistencias en 39 partidos. ¡Fue el máximo goleador de la Liga 1 y se fue al Mundial! ¿Y qué dice Chipciu ahora?
Que es un «animal» en los entrenamientos, que le pegaba y metía un montón de goles. ¡Vaya, locura total! 2,2 millones de euros, dice ese sitio, Transfermarkt.
2,2 millones por él. Y Dan Nistor, su compañero, dice que no cree que se quede, que después del Mundial será difícil retenerlo. ¿Ves, hermano?
Así somos nosotros: despreciamos los talentos y luego nos sorprendemos. Pues yo también, cuando vi a ese de la gasolinera echando diésel 10 céntimos más barato, dije que no era bueno, pero mira que el coche va como una seda! Déjame que vaya a decirle a Brian que no se haga el listo con los futbolistas, que quizá él también consiga una oferta de 2 millones dentro de 10 años.