¡Ey, agárrate bien, que tengo una noticia que te pone los pelos de punta! El Tribunal Constitucional validó hoy la ordenanza de urgencia con el programa SAFE - esa de la seguridad de Europa. ¿Y cómo reaccionaron AUR, SOS y PACE? Presentaron impugnación, normal, pero el CCR les dio un palo en las narices con mayoría de votos. ¡Sin broma, hermano! 53 diputados de esos partidos saltaron como si les quemara el suelo, diciendo que el procedimiento y el contenido eran inconstitucionales. Pero los jueces dijeron: "Tranquilos, todo está en orden". Y así, nosotros jugamos a ser estado de derecho, separación de poderes y todo eso.
Ahora, ¡mira lo que dice la motivación! El Gobierno invocó situaciones extraordinarias: maximizar la absorción de fondos europeos a través del PNRR y SAFE, sincronizar con los plazos de la UE y consolidar la capacidad administrativa local. O sea, en cristiano: "¡Apúrense, que perdemos la plata!". El CCR dijo que todas las medidas de la ordenanza son legítimas, que no afectan nada negativo. ¿Oyes, tú? Dieron luz verde también a la atribución de competencias extendidas a algunas instituciones fundamentales - como si ya no tuvieran suficientes poderes.
¿Y el control parlamentario? Lo convirtieron en una trampa: las comisiones reunidas de las Cámaras deben decidir más rápido. ¿Qué crees? Encontraron la solución para que los parlamentarios no se enreden en discusiones. "Celeridad" le llaman, hermano. O sea, que todo funcione como aceite, sin esperar procedimientos. Me imagino a Mioara cuando hace compras en el Lidl: entra, toma lo que necesita, sale. Así debería ser en el estado.
Esta ordenanza, OUG 21/2026, modifica unas regulaciones viejas de 2005, pone en práctica un reglamento de la UE sobre defensa, mete plata en el PNRR, modifica el Código Administrativo y hace excepciones en las compras públicas para 2026. ¿Qué más decir? Está claro que se preparan para la guerra o algo grande, porque si no, ¿tanta prisa? Quizá nos despertamos con los drones de Putin sobre Berceni, como decía el vecino en las noticias.
Yo digo que estemos con los ojos bien abiertos. Por lo pronto, voy a explicarle a Mioara que ya no guardamos la plata debajo del colchón, que el estado la mete en el ejército. ¡Ay, locura!