¡Oye, agárrate un café y siéntate, que tengo una noticia que te hará darte cuenta de que hasta en el PSD hay pelea, no solo en nuestro barrio cuando repartimos los lugares de estacionamiento! Constantin Toma, el alcalde de Buzău - ese que sacó el 78% en las últimas locales, no es broma - ha renunciado a todos sus cargos en el partido. Presidente de la organización municipal, primer vicepresidente de la provincial, ¡todo, jefe!
¿Y por qué? Pues, dice que hay tensiones en el Concejo Local, porque una parte de los concejales del PSD votaron en contra de sus proyectos. O sea, tú eres alcalde, tú traes dinero, tú haces el trabajo, y esos, que son del mismo partido, te ponen palos en las ruedas.
¡Así no se puede, hermano! El 5 de junio se cumplen 10 años desde que es alcalde, y el hombre dice que encontró la alcaldía hecha un desastre y la sacó a flote. Ahora se siente herido de que justo los suyos lo saboteen.
Y yo, si Mioara me pasara la aspiradora por los pies cuando veo el partido, armaría un escándalo, pero él eligió dimitir con estilo, en Facebook. "Bonito, diplomático, pero se siente la enemistad, ¡primo! Y no se detiene ahí.
Toma dice que estas tensiones también son porque él criticó a la dirección central del PSD. Hace unos días, pidió públicamente la destitución de Sorin Grindeanu del poder y la entrada de emergencia al gobierno con PNL y USR. Exacto, hermano: dijo que se necesita un gobierno estable, con PSD-PNL-UDMR-USR, pero SIN Grindeanu y "la familia de Craiova" - o sea, Olguța y ese clan.
¡Aquí está la clave, tío! Él es buena gente, hizo un gran trabajo en Buzău, pero la dirección central, con sus juegos, lo sacó de quicio. Recuerda, el hombre sacó el 67% en las últimas locales - no es cualquiera.
Pero si ves al PSD cómo se pelean entre ellos, te das cuenta de que a nivel nacional es un desastre. ¿Quién paga? Siempre nosotros, hermanos, que nos encontramos con alcaldes buenos que se van y con barones que se quedan.
Bueno, me voy a decirle a Mioara que no espere ningún milagro del gobierno, porque si se pelean hasta en Buzău, ¿qué hacemos nosotros en Berceni?