Jefe, siéntate y agárrate un café, que tengo una noticia que te hace darte cuenta de lo listos que son algunos por aquí! ¿Ves que todo el mundo se pregunta por qué no sale nada en este país? Pues mira, recibimos un primer ministro designado y ya sale a la luz que él hacía negocios como alcalde. Adrian Veștea, el hombre que debía sacarnos de la crisis, está en medio de un escándalo con actas firmadas para un desarrollador inmobiliario que le compró un terreno por 630.000 euros. ¡Hermano, esto es el colmo!

Escucha aquí lo que pasó, que es pura picardía. En mayo de 2007, aparece una empresa con capital noruego, North Capital Baltikum SRL, que quiere hacer un complejo hotelero de lujo, algo así como 'Cold Mountain Luxury Resort'. ¿Y adivina dónde? Justo al lado del lugar de rodaje de la película 'Cold Mountain' con Nicole Kidman, que ganó un Oscar. Y el 12 de agosto de 2007, esta empresa compra un terreno a Adrian Veștea, que en ese entonces era alcalde de Râșnov. ¿El precio? 2,1 millones de lei, o sea unos 630.000 euros. Así aparece en su declaración de bienes de 2008. Oye, ¿no es bonito ser alcalde y vender el terreno tú mismo al desarrollador? Pero espera, que es peor: Veștea firmó personalmente el certificado de urbanismo y la autorización de construcción para ese proyecto. O sea, él fue tanto el vendedor como el alcalde que da los permisos. En los papeles está su firma dos veces: como propietario y como alcalde. ¡Eso sí es eficiencia!

El proyecto debía ser algo así como 'capitalizar el éxito de la película', para hacer de la zona un destino turístico de primera. Las filmaciones fueron en Valea Glăjăriei, a 15 kilómetros de Brașov. Si miras a Brașov, ese condado con desempleo ultrabajo y extranjeros que compran todo, parece que echan más sal en la herida. ¿Pero qué crees? Los planes quedaron en el aire, la construcción no se hizo, el terreno quedó ahí sin uso. Esos noruegos quizás se dieron cuenta de que es Rumanía y salieron pitando.

La investigación también dice que Veștea habría ofrecido un contrato lucrativo a un ex socio, también cuando era alcalde. Ahora, después de ser nominado primer ministro, los periodistas de Snoop empezaron a indagar y le preguntaron qué pasa con esto. ¿Y él? Nada, calla como un muerto. No ha dado ninguna respuesta oficial. Probablemente espera que pase la ola, que aquí se hace así, hermano. Yo, desde luego, no me trago esta historia. Si me preguntas a mí, esto huele a 'cada uno hace su negocio, y nosotros nos quedamos con la boca abierta'. ¿Qué más puedo decir? Parece sacado de un chiste de Bulă. Así que voy a explicarle a Mioara cómo nos han dado un golpe con un primer ministro designado que sabe más de negocios que de dirigir el país. Ella se queda callada y pone ojos grandes cuando oye lo de 630.000 euros, pero dice que por esto no nos hacemos casas nosotros, que estos nos roban bajo nuestras narices.