¡Macho, para que veas! Espera a ver lo que le pasó a un barrio de Câmpulung, que parece que se rompió la presa de Vidraru. El martes por la noche, una lluvia torrencial causó estragos, pero no por culpa de la naturaleza, sino de un artesano que se construyó un estanque para patos y gansos, sin permiso, como si estuviera en su casa.

Oye, el tipo tapó el canal de captación de aguas pluviales, hizo bordes de tierra y listo, esperaba a que crecieran los gansos. Pero, la tontería del hombre, la lluvia llenó el estanque y rompió el dique de tierra. El agua se fue calle abajo y a los sótanos de la gente, ¡hermano!

La alcaldesa Elena Lasconi llegó a toda velocidad, convocó al Comité de Situaciones de Emergencia y ordenó entrar en su propiedad, porque era una emergencia. Dijo así: "El ciudadano hizo como le dio la gana esta obra maestra. Tapó un canal de captación de aguas pluviales, y los bordes del estanque son de tierra. Cuando empezó la lluvia, el estanque se llenó y rompió el cerco de tierra." Y añadió: "Siendo una situación de emergencia, entramos en la propiedad para solucionar el problema, y el amante de los patos y gansos asumirá las consecuencias de la ley. ¡Salud!"

Así es, hermano, en Câmpulung, provincia de Argeș, donde se hace el dulce de Topoloveni y los coches en Mioveni, pero también obras maestras de estanques. Ahora, nuestro hombre, "el amante de los patos", como lo bautizó la alcaldesa, verá lo que significa hacer en terreno público lo que le da la gana. Lasconi advirtió que se anuncia código naranja hasta el miércoles a las 9 de la mañana y dijo que los equipos están listos para intervenir.

Los equipos de EDILUL, ADP, ISU, Policía local y municipal actuaron para desbloquear canaletas y sacar el agua de los sótanos. Ahora, para que no se aburran, que hay otra noticia interesante: ese olor típico después de la lluvia, llamado petricor. No es una gitana del piso de arriba, es un fenómeno científico, ¡hermano!

Viene de aceites vegetales, bacterias del suelo y una sustancia llamada geosmina, producida por las bacterias Streptomyces. Los investigadores dicen que nuestro receptor olfativo OR11A1 detecta la geosmina en concentraciones muy bajas, un mecanismo que habría ayudado a nuestros antepasados a encontrar fuentes de agua. El petricor se forma cuando las gotas de lluvia golpean el suelo seco, liberando aerosoles. Una lluvia torrencial sobre un terreno ya húmedo produce menos petricor. Así que, la próxima vez que huelas a lluvia, ya sabes: no es solo agua, ¡es ciencia! Pero en Câmpulung, el olor era más bien a pato mojado y sótano inundado.

Déjalo, que voy a decirle a Mioara que no haga más melones en el balcón, que quizá viene una lluvia y nos inunda también a nosotros.