¡Mano, siéntate y agárrate fuerte! Acabo de enterarme de una que te hace sentir orgulloso de ser rumano, aunque no tengamos ningún jugador por ahí. Jessica Pegula, la cuarta del mundo, le dio a la líder mundial Arina Sabalenka en Berlín, sobre hierba, con un marcador que te deja boquiabierto: 6-2, 6-7, 6-0. Sí, hermano, en el tercer set, Sabalenka no ganó ni un juego. ¡Esa que es la número 1, que pega con fuerza que parece que golpea con una motosierra, hecha puré por Pegula! Y yo, que tengo cuotas del BMW y me peleo con Mioara porque no alcanza la plata, veo este partido y digo: "Mira, esta mujer sabe hacer dinero hasta en la hierba".

Ahora, vamos a los detalles, que no solo somos de boca. El partido se jugó el sábado en Berlín, en el torneo WTA 500, que es como un ensayo para Wimbledon. Pegula, que el año pasado ganó el trofeo allí, demostró nervios de acero. En el primer set, rompió a Sabalenka con un 6-2, pero en el segundo, la bielorrusa apretó como una desesperada y ganó el tiebreak 7-4. ¿Creías que se acabó, que Pegula se derrumbaba? Pues en el tercer set, vino como un tanque: 6-0, con sangre fría, sin dejar ninguna oportunidad. ¡Dale duro, hermano, que esto es rendimiento!

El domingo 21 de junio, a las 13:00, Pegula juega la final, en vivo por Digi Sport 1. ¿Su rival? Una checa joven, Linda Noskova, que está en el puesto 13 de la WTA. Noskova pasó en semifinales a la filipina Alexandra Eala, con marcador de 6-2, 6-4. Va a ser un partido duro, pero Pegula es favorita, sobre todo porque quiere defender su título y llevarse el 12º trofeo WTA de su carrera. ¿Y los premios? El torneo de Berlín tiene premios totales de más de 1,2 millones de euros, dinero serio, no es broma. Con esa plata, pagaría mis cuotas del coche y le compraría un iPhone a Ioana, pero ella se conforma con un refresco en la terraza.

Vamos, seamos serios: yo no sé de tenis, pero sé que Pegula es una dura. Y si ella gana mañana, veré el partido con un hígado de cerveza, como si fuera fútbol. Por lo pronto, alegrémonos de tener un espectáculo de calidad, al menos en la tele, porque en la vida real, aquí, todo son subidas de precio y escándalos. ¿Qué le vamos a hacer? Así es la vida de un "bombardero": miras la hierba verde de Berlín y sueñas que tú también estuvieras allí, con el BMW aparcado al lado de la cancha.