¡Viejo, qué shock me pegué! Me senté tranquilo en la terraza del Fane, con una cerveza y un pincho, a ver tenis, ¿y qué veo? Rafa Nadal, hermano, el tío que lo ha dado todo en la pista, ¡perdió en Brisbane! Perdió contra el australiano Jordan Thompson, 5-7, 7-6 (6), 6-3. Y no de cualquier manera, sino después de fallar tres bolas de partido en el segundo set! ¡Tres, tío! Como si chocaras mi BMW del 2008 tres veces en el mismo bache y aún esperaras que funcione.

Ahora, las semifinales de Brisbane son el sábado. Y mira quién está en el cuadro: Holger Rune - Roman Safiullin (este es el tema, tío, Safiullin, el ruso que sale de la nada) y Jordan Thompson - Grigor Dimitrov. Tú no sabes quién es Safiullin, yo ni siquiera sabía que existía hasta hace una semana. Pero míralo, hermano, en semifinales, rankeado 39° ATP, listo para darle un sopapo a Rune, el danés que se cree grande. Yo digo que Safiullin tiene posibilidades, no es broma, porque estos jugadores que vienen de la nada son peligrosos.

El torneo de Brisbane es ATP 250, se juega entre el 31 de diciembre y el 7 de enero, con 32 jugadores en el draw. El campeón defensor es Kei Nishikori, de hace como 5 años, en 2019. Y más importante, el Australian Open 2024 empieza el 14 de enero. Exacto, hermano, el primer Grand Slam del año, y Nadal es duda. ¿Y qué dijo el tío después del partido? Dijo: «Tengo que ver cómo me despierto mañana. Estos días he hablado con prudencia porque sé que, después de un año, al cuerpo le cuesta jugar torneos. No sabes cómo reaccionará el cuerpo. Espero que no sea nada grave.» El dolor está en la misma zona que el año pasado, pero dice que es muscular, no en el tendón. «El año pasado fue el tendón, ahora es el músculo cansado, pero está en la misma zona y eso me preocupa», añadió.

¡Espera, hermano, que siguió! «Lo mejor sería que el músculo esté supercargado después del esfuerzo de estos tres días y el partido duro. Sería ideal. Lo que podéis ver es que he conseguido jugar bien. No vine aquí a ganar torneos, vine a volver. Si no me siento bien, me hago pruebas y vemos.» Así que, tío, ahora toca estar tranquilos y ver cómo se despierta mañana. Espero que esté bien, porque sin él, el Australian Open ya no es lo mismo. Yo estoy preocupado, hermano, porque si él también se va, solo nos quedamos con Djokovic y Alcaraz, y eso no es vida.

Por lo pronto, yo voy a darle de comer a Tyson y a ver un partido viejo de Nadal, para recordar los buenos tiempos. ¡Vamos, a ver qué sale!