¡Neaa, agárrate bien que tengo una noticia que te hace ponerte el cinturón y tomarte el café de un sorbo! ¡Rusia, hermano, nos deja sin petróleo! Según fuentes de Reuters – y sabemos lo serios que son estos – los rusos reducen sus exportaciones de crudo en junio a 1,7 millones de barriles diarios, desde los 2,5 millones de mayo. ¡Eso significa que en la bomba vamos a sentir, nosotros los pobres, que nos lleva el diablo! Qué decir de Mioara, que ya cuenta cada leu en la gasolina cuando va al Lidl por ofertas.
¿La causa? Pues, además de que los drones ucranianos les rompieron los puertos y refinerías, también tienen mantenimiento no planificado. Su viceprimer ministro, Alexander Novak, dijo que después de terminar los trabajos, procesarán más internamente. Pero hasta entonces, las exportaciones se van al carajo. Y sus ingresos por petróleo y gas cayeron un 30% en los primeros cinco meses, a 3.000 billones de rublos. ¿Su presupuesto para 2026? 8.920 billones de rublos. ¿Y a nosotros cómo nos afecta esto? Pues, con lo que cuesta el diésel, mejor me saco un abono de bus y dejo el BMW en el parking, que igual el ascensor del edificio lleva una semana roto y subo a pie.
¡Y no es solo el petróleo, primo! Ese mismo día, el 9 de junio, el clima se desata en el sureste: Dobrogea y el norte de Muntenia – justo donde tengo una terraza en casa de Fane – se anuncian aguaceros torrenciales, descargas eléctricas y viento. En el resto, 31-32 grados a la sombra. En Cluj, su burbuja está con 29 grados y nubes, pero sin lluvia. El miércoles vuelve la inestabilidad. Así que si tenías planes de barbacoa en la costa, déjalo, que te lava y te lleva hasta las salchichas.
¡Pero lo mejor, hermano, es la campaña 'Pesadilla Residencial' que vuelve a Observator Antena 1 el 11 de junio! Una nueva temporada de investigaciones sobre el caos inmobiliario: edificios sin permiso, residencias en el barro, calles intransitables. Hace cuatro años descubrieron un barrio construido en un campo de maíz junto a la vía del tren y un edificio sin permiso que debía ser demolido. Y yo vivo en Berceni, en un bloque del 78, con el ascensor roto y el vecino de arriba taladrando los domingos, pero al menos sé que no se me viene abajo. Los rumanos que viven en estas situaciones están invitados a enviar sus historias a Fii Observator o al WhatsApp 0722 699 800. ¡Vamos, que quizá caemos en un reportaje!
Déjalo, que voy a decirle a Mioara que haga acopio de diésel y que no espere vacaciones en Antalya este año, que Rusia nos dejó sin petróleo y las residencias sin permiso.