Mira, ¡a ver qué han inventado los serbios ahora! Dicen que los organizadores de Wimbledon quieren sabotear a Novak Djokovic. O sea, jefe, al jugador más grande de todos los tiempos, con siete copas en hierba en su vitrina.

¿Y cómo lo hacen? Pues le pusieron el partido contra el ruso Safiullin el domingo a las 15:30, hora nuestra. O sea, a las 13:30 allá, en Inglaterra.

Y dicen que ese sol terrible de Londres va a cegar a Nole. Como dice el dicho, a la 1 y media de la tarde, el sol pega fuerte, no es broma. A mí, una, Mioara no para de quejarse de que al mediodía, en el rellano de la escalera, no se ve nada por el sol.

¡Pero seamos serios, jefe! Djokovic ha jugado en Wimbledon toda la vida. Él sabe cómo es el sol.

¡Lleva gafas de sol en la cancha, caramba! Yo, cuando juego tenis con los chicos en la terraza de Fane, o sea, a la cerveza y al dominó, no al tenis, porque no tengo cancha, pero bueno... El punto es que los serbios se quejan en vano.

Nole es un monstruo: superó al chino Yibing Wu en cuatro sets, destrozó a Tsitsipas en tres sets, y a Rinderknech lo venció fácil, con 7-5 en el tiebreak. ¡Está en forma, jefe! Pero Safiullin no es un rival fácil.

Es ruso, tiene 28 años, está en el puesto 132, pero llegó a cuartos en Wimbledon hace dos años. Y este año eliminó a Rublev, ¡que está en el top 15! Y a Menšík lo venció en tres sets, 6-3, 6-3, 6-3.

O sea, barrió a ese chico de 19 años. Así que el partido está más equilibrado de lo que parece. Quien gane se enfrentará a Auger-Aliassime o Davidovich Fokina en cuartos.

Si me preguntas a mí, Djokovic es favorito, pero Safiullin puede dar la sorpresa. Bueno, yo voy a ponerlo en la apuesta en lo de Fane, a ver si sale. Porque, claro, yo también necesito algo de dinero para comprarle un iPhone a Ioana, que ella también quiere uno.

¡Vamos, a ver qué sale!