Jefe, deja la cerveza y ponte un café, que tengo una noticia que te hará sentir orgulloso de ser rumano. ¡Sorana Cîrstea, a los 36 años, ha llegado a los cuartos de final de Roland Garros! No me preguntes cómo, pero venció a la china Xiyu Wang y lo hizo de nuevo, exactamente 17 años después de su primer cuarto en 2009. Ahora la espera la rusa Mirra Andreeva, una chiquilla de 19 años que es la número 8 del mundo y todo el mundo la alaba. ¿Qué crees? Sorana tiene 36 y es la número 18, ¡y está lista para darle una lección! Mira lo que dice su primer entrenador, Sorin Erlic, a los 70 años: "Las oportunidades son 50-50, pero la experiencia puede marcar la diferencia." A mí me parece que Sorana es como un BMW viejo, pero bien mantenido: ¡puede ir a 200 km/h, no solo estos patinetes eléctricos!
El partido contra Andreeva será la mayor brecha de edad en un cuarto de final de Grand Slam en los últimos 35 años, desde que Navratilova jugó contra Capriati en Wimbledon. ¡Ay, caramba! 17 años entre ellas, ¡exactamente lo que ha pasado desde la primera vez de Sorana hasta ahora! Como decía Mioara cuando compró su primer iPhone: "Así cambian los tiempos, hermano." Ya se enfrentaron una vez, en abril en Linz, y Andreeva ganó en tres sets, pero en camino al título. Ahora es otra historia, como decían los viejos. Sorana está en plena forma: semifinal en Roma, puesto 18 del mundo, ¡la mejor clasificación de su carrera! Yo digo que si se mantiene concentrada punto a punto, como dice Erlic, y cuida el saque y la devolución, puede romper a la rusa. Y si lo hace, en semifinales la espera Elina Svitolina, una ucraniana a la que Sorana puede vencer con una mano atada, como cuando le gano a Brian en la FIFA.
¡Oye, pero no olvidemos! Mirra Andreeva tiene 19 años, fue semifinalista en París el año pasado, cuartofinalista este año, y tiene 33 victorias en esta temporada: un récord en el circuito. Es como un patinete eléctrico: rápida, pero sin experiencia. Sorana es como un tractor viejo: no se estropea fácilmente y tira fuerte. Como si oyera al tío Gheorghe del campo: "La juventud es fuerte, pero la vejez es sabia." ¡Vamos, Sorana, demuéstrales que a los 36 años se puede! A mí me parece que es como en la terraza de Fane: después de una cerveza, todos los problemas se resuelven. Quizás Brian e Ioana me dejen ver el partido con ellos, ¡a ver cómo manda a Andreeva a la cuneta!