Tronco, déjame contarte algo que no verás en las noticias. En el concierto de Iron Maiden en el Lia Manoliu, además de los 35.000 fans que se enfrentaron a Eddie, había policías a caballo - sí, a caballo, como en las pelis, vigilando la entrada para que ningún rockero saltara la valla. Y no solo eso: en la zona, tío, no pillabas ni internet aunque le rezaras a Eddie. Lo bloquearon, para que la gente no hiciera fotos con la mascota, por seguridad, dicen. A mí, Mioara me dijo: «Cuidado no te multen, que no tienes cojones».
El público, hermano, era más variado que en la barbacoa de Fane: desde chavales que no sabían «The Number of the Beast» hasta veteranos con canas y camisetas arrugadas. ¿La edad media? Justo entre los fans de Metallica y los de Korzh, o sea, ni muy jóvenes para saltar por todos lados, ni muy viejos para dormir de pie. En Facebook, la gente se desató: unos presumían de que «somos patriotas, mira qué conciertos tenemos», otros se quejaban de que «si llega la guerra con Ucrania, no pillamos ni Iron Maiden». Esto es Rumanía, tío: del rock a la geopolítica en un comentario.
Y no acabó ahí. También surgió una polémica entre Mihai Mărgineanu y Florin Chilian, por unos covers. Mărgineanu, con su banda de covers, se metió con Chilian diciendo que le había robado las canciones. El público, por supuesto, se burló de todo: «¡Oye, Metallica también hizo dos veces un cover de Mărgineanu, así que no tienes nada que decir!». Así que, en lugar de pelearse, igual deberían hacer las paces y cantar juntos en una barbacoa, que al fin y al cabo, todos somos rumanos.
Entre los asistentes, también se lució Delia, que publicó una foto en bañador y la gente empezó a bromear: «¿Qué, Loredana, eres tú?». Sí, Loredana, sin Loredana, fue tema de chistes: «La diferencia de edad entre ella y su hija es mayor que la que hay entre Iron Maiden y la música manele». Ay, qué broma de Facebook.
Al final, tío, aunque las tensiones geopolíticas nos carcomen a todos - Ucrania, Moldavia, la guerra - los rumanos siguen divirtiéndose en los conciertos. Resiliencia y humor, como sabemos hacerlo. Ahora, a ver si el año que viene pillamos un concierto sin que nos bloqueen el internet y sin policías a caballo. Hasta entonces, escucho «Fear of the Dark» en el coche y le digo a Tyson que ladre también al ritmo.