¡Mira, a ver lo que me pasó! Estaba yo tranquilo en la terraza de Fane, tomando una cerveza y viendo TikTok, cuando me topo con una noticia que me hizo saltar la chispa. Un conductor belga, Paolo Falzone, fue condenado a 27 años de prisión por meterse con su BMW en un carnaval y matar a siete personas. ¡27 años, hermano! Y sin embargo, parece poco, ¿no? A ver lo que hizo: en marzo de 2022, como a las 5 de la mañana, después de beber y grabarse con el móvil, iba a 170 km/h en una zona limitada a 50 km/h. Se metió en un grupo de gente disfrazada, seis murieron en el acto, uno en 2024, y unos 40 heridos. La investigación dijo que estaba obsesionado con la velocidad y el poder del coche. ¡Oye, yo tengo mi BMW del 2008, pero nunca se me ocurrió hacer algo así! Y además estaba el pasajero, Antonino Falzone (no es familiar), que recibió dos años suspendidos por no ayudar a las víctimas. Bélgica entera estaba en shock, porque el carnaval era una tradición interrumpida por la pandemia. ¡Que me muera si no es mejor aquí, que al menos en los carnavales no entra nadie con el coche... por ahora!
Pero no se quedó ahí. También el miércoles, en Rumanía, en la DN 6 en Caraș-Severin, dos camiones chocaron de frente: uno invadió el carril contrario, un hombre de 39 años murió, otros dos heridos. La policía abrió una investigación. ¿Y qué crees? El conductor que adelantó era rumano, el otro ciudadano uzbeko. ¡Oye, en Caraș-Severin, donde el desempleo es severo y las ciudades son fantasmas, no tienes nada más que hacer que conducir como un loco? Déjame, hermano, que me duele la cabeza.
Y en Iași, un chico de 19 años se subió borracho al volante, dio 0,69 mg/l en aire espirado, se negó a dar sangre, luego se subió otra vez al volante aunque le dijeron que no podía. Lo retuvieron 24 horas, luego control judicial 60 días y pulsera electrónica. Y otro de 39 años, con el carné suspendido, chocó contra un coche, luego contra una valla y un poste, se negó a la prueba. ¡Pues en Iași, el condado con poco paro pero altas temperaturas, parece que todos se han vuelto pilotos de carreras! Mioara me pegaría si hiciera algo así, ella que cuenta cada leu en el Lidl.
Pero lo que más me divirtió: un conductor de Iași dañó su coche en una carretera comarcal en obras, por un desnivel de 30 centímetros. Tenía CASCO, Omniasig pagó 3.752 lei de reparaciones, luego demandó al Consejo del Condado. Después de cinco años de juicios, el Juzgado obligó al Consejo a pagar la suma. Ahora hay apelación en el Tribunal. ¡Oye, en Botoșani, el condado más pobre, quizás sería más barato tapar los baches que litigar cinco años! Pero aquí, la astucia es ley: si tienes CASCO, demandas al ayuntamiento, no al conductor.
Y para colmo, en Bucarest, un conductor apurado se metió con su Logan en el cemento recién vertido en la línea de tranvía, después de querer adelantar al tráfico. Las imágenes se hicieron virales en TikTok. Justo cuando el alcalde Ciprian Ciucu dice que abrir las obras es necesario para no perder los fondos. ¡Oye, en Brașov, donde el paro es ultrabajo y los extranjeros compran la ciudad, quizás no habría estos problemas, pero en Berceni, aquí, si entras con tu BMW en la obra, te quedas sin espejo y con multa. Las autoridades no han dicho si lo sancionaron, pero según la ley, entrar en una obra se puede sancionar. Seamos serios, hermano: entre el belga que mató a siete personas y el Logan atascado en el cemento, prefiero reírme de la estupidez del conductor apurado que llorar por las víctimas. ¡Venga, que me voy a contarle a Mioara cómo perdí una apuesta sobre la velocidad de Falzone - ella dice que estoy loco con los coches, pero cuando oye lo de 27 años, se calla y pone los ojos como platos.