¡Nooo, siéntate y agárrate bien, que lo que supe hoy me hizo caer la cerveza de la mano en la terraza de Fane! Los búlgaros, nuestros hermanos del sur, acaban de aprobar un gasto de 195 millones de euros por siete sistemas de radar de largo alcance, de Thales. ¿Y nosotros? ¡Nosotros presumimos de unos radares americanos de 1998, cuando todavía escuchábamos en casete con Nadia Comăneci, hermano! Y parece que somos los mismos que nos damos pisto con la OTAN y el Patriot. Espera que te explico.
El Parlamento de Sofía votó con 186 votos "a favor" y solo tres "en contra". ¡Tres, hermano! O sea, casi unánimes. Su ministro de Defensa, Dimitar Stoyanov, dijo que es un programa a largo plazo y que ninguna empresa búlgara quiso meterse. Lógico, es Thales, los franceses, no los artesanos del sur. Estos sistemas son de última generación, para modernizar la vigilancia aérea y cumplir compromisos con la OTAN. De verdad, ellos se mueven, nosotros nos rascamos.
Ahora, lo peor: Rumanía tiene equipos similares, pero de 1998. ¡Exacto, hace 28 años! Cinco radares AN/FPS-117E (T), también de largo alcance, americanos. Detectan blancos a 460 kilómetros y hasta 33.000 metros de altitud. Entonces pagamos 60 millones de euros por ellos. Ahora el búlgaro paga el triple y se lleva siete unidades, nosotros seguimos dando vueltas con las mismas cinco antiguallas. Y Mioara dice que por qué no me compro un reloj nuevo, que el Rolex de Dubái se decoloró. Pues mira, así es en el Estado: si no metes dinero, te quedas con los mismos juguetes de la época de Iliescu.
Según fuentes, esos cinco radares nos costaron 60 millones hace unos treinta años. Ahora el búlgaro da 195 millones por siete sistemas nuevos. Haz la cuenta: el precio por unidad es de unos 27 millones, casi el doble de lo que pagamos entonces, pero es tecnología nueva, no chatarra. Y yo, con mi BMW del 2008, miro al vecino con su Audi nuevo y digo que también quisiera, pero no tengo. Pues así es Rumanía: miramos a los búlgaros cómo se compran radares y nosotros presumimos de tenerlos de hace 30 años. ¡Seamos serios!
Ahora, que nadie crea que estoy en contra de la OTAN o del gasto militar. Pero me cabrea cuando ves que los vecinos se mueven más rápido que nosotros. Y así, en vez de ser punteros, nos quedamos con los mismos equipos de cuando sonaba "Măi, măi, măi" en la radio. Caragiale estaría orgulloso de nuestra estupidez, ¡hermano! Bueno, me voy a explicarle a Mioara por qué mi BMW es como estos radares: viejo, pero todavía funciona. Solo que no sé cuánto aguantará, sobre todo cuando veo que los búlgaros nos han adelantado también en este capítulo.