Jefe, siéntate y agárrate bien, que lo que me pasó hoy me ha dado la vuelta a la vida peor que cuando se me estropeó el BMW en medio del cruce. ¡Viernes, 12 de junio, sobre las 16:36, justo cuando me tomaba un café de máquina y esperaba que el mundo viera la foto del kebab de Fane, Facebook e Instagram se cayeron como una tubería de alcantarilla en el bloque del tío Gheorghe! ¡Y no solo aquí, jefe, sino en todo el mundo!
700 españoles gritaron de desesperación en las últimas 24 horas: ¡yo fui uno de ellos, que me muera! Parecía que se acababa el mundo: no entraba al feed, me echaba al inicio de sesión, y el Messenger me decía "Sorry, something went wrong" — o sea, "Lo sentimos, algo salió mal, pero tranquilo que lo arreglamos". ¡Pues cómo voy a estar tranquilo, primo, cuando Mioara me llamó para ver si había publicado la sopa de judías!
¡Me quedé con la boca hinchada! Y no solo aquí hubo drama: los americanos, los filipinos, el canadiense del bloque de enfrente, los búlgaros (esos con sus radares), los polacos y los de Dubái — todos gritaron en Twitter que ya no tenían con qué dárselas. En TikTok se llenó de #facebookdown, o sea, justo lo contrario de lo que nos habría gustado.
Meta, la empresa que posee todo esto, no dijo nada oficial — ni una palabra, ni un "espera que ponemos otro servidor". Su página de estado para negocios parecía dormida, como si no hubiera pasado nada. ¡Qué quieres que te diga, jefe!
En España, cuando cae Facebook, cae también la economía sumergida: desde los vendedores de ropa de segunda mano hasta los listillos que venden churros online. Yo mismo perdí la oportunidad de publicar cómo arreglé yo solo el grifo del baño — pero mi Mioara no me creyó ni así. Ahora, me pregunto: ¿qué pasó?
¿Los hackers de Putin? ¿O simplemente Meta nos dejó colgados para recordarnos sin qué perdemos el tiempo? Voy a decirle a Brian que deje el TikTok y se ponga a hacer fotos de pájaros, que igual consigue un anuncio en Discovery.
Venga, que voy a ver si ha vuelto la luz, que desde que me enteré del apagón, como que me da miedo abrir el móvil.