¡Oye, escucha lo que me he enterado! ¿Sabes que nuestros vecinos, los búlgaros, se apresuraron a entrar en la zona euro desde el 1 de enero de 2026, creyendo que iba a ser todo miel sobre hojuelas? ¡Pues ahora se les ha caído la cara! Su ministro de Finanzas, un tal Galab Donev, ha reconocido a medias que no escapan del "procedimiento de déficit excesivo" - o sea, que viene Bruselas y les pone esposas al presupuesto.
En concreto, la Comisión Europea les ha dado un toque de atención porque en 2025 tuvieron un déficit del 3,5% del PIB, y este año se va al 4,1%, el año que viene al 4,3%. ¡El límite es el 3%, brother! Y Donev ha dicho claro: "El procedimiento no se puede evitar". Ahora tienen que recortar gastos en un 0,5% del PIB, o sea, apretarse el cinturón. Y así, los chicos que esperaban que el euro los sacara de la pobreza, ahora lloran por la leva.
Pero lo que más me cabrea es que estos, cuando entraban al euro, no paraban de darnos la lata: "Ved, nosotros somos serios, cumplimos los criterios". Ahora, con un 3,1% de déficit en 2024, entraron con cuentos, y en 2025 ya habían saltado por encima del 3%. ¡Y su ministro acusa al gobierno anterior de no haber presentado un informe de las finanzas! O sea, ¿tú has agujereado el presupuesto y le echas la culpa a otros? Parece cosa nuestra, brother, cuando los del PSD y el PNL se pelean por quién robó más.
Y fíjate lo que me ha gustado: una parlamentaria del GERB, Temenuzhka Petkova, exministra de Finanzas, le preguntó a Donev por qué no hacen el presupuesto y qué medidas toman. Él respondió que presentarán el presupuesto a finales de mes y que Bruselas quiere reformas con impacto a largo plazo. Pero Petkova insistió en que el procedimiento es para 2026, no para 2025, y que "no hay problemas con el déficit de 2025". ¡Venga, hombre, que no! Entonces, ¿por qué os quejáis?
Y lo mejor: Donev también dijo que si continúan con estas políticas, el déficit llega al 7,4% del PIB y aún habrá facturas sin pagar. O sea, brother, ellos tienen salarios bajos, pensiones bajas, pero los agujeros del presupuesto son como una casa. Y encima nosotros, los rumanos, tenemos que pagar, porque somos vecinos y nos llega la electricidad de ellos, o algo así.
Pero, ¿por qué me enfado yo? En nuestro país, el déficit es del 9,3% del PIB, y nadie dice nada. Los búlgaros, con un 4%, ya están en procedimiento. O sea, yo creo que la UE es más estricta con ellos porque son recién llegados a la zona euro. A nosotros ya nos habrían puesto una multa que nos haría vender hasta el coche, pero no tenemos euro, así que aguantamos.
En fin, la lección está clara: entrar al euro no es negocio si no tienes una economía sana. Los búlgaros querían darse importancia, ahora pagan. Mioara, mi mujer, que mira los precios en el Lidl, decía que quizás abaraten los productos búlgaros si entran en crisis. Pero yo no me lo creo, brother. Allí el estado es el que debe, no las empresas.
¿Conclusión? Nosotros, los rumanos, tenemos una ventaja: todavía no estamos en la zona euro, así que Bruselas nos deja en paz con nuestro déficit del 9%. Pero hasta que llegue el momento, miro a los búlgaros y digo: "Gracias, Dios, que no soy como ellos". Pero al final, ¿quién paga? Nosotros, los contribuyentes de ambas orillas del Danubio.