Macho, agárrate un café que tengo una noticia que te hace ver lo listos que son los árabes con la plata. Raphinha, el brasileño del Barcelona, está listo para volar a Arabia Saudí, al Al-Hilal. ¡170 millones de euros, tío! Yo sé lo que vale esa pasta, que hasta yo perdí un adelanto de 200 lei con Relu el mes pasado. Pero aquí hablamos de billetes gordos, no de mis cuatro perras.
Según el Mundo Deportivo, que cita a Globoesporte, Raphinha tendrá negociaciones finales después del Mundial. O sea, ahora en verano, cuando termine con la selección. Brasil empezó con el pie izquierdo, un empate 1-1 con Marruecos. Ay, Dios, parece que ni los brasileños son lo que eran. Pero volvamos: el Al-Hilal está listo para soltar 170 millones de euros, lo justo para llevárselo del Barcelona. ¿Y qué salario le ofrecen? Más grande que los 12 millones por temporada que cobra ahora. ¡Con esa pasta, colega, se compra media provincia! Pero espera, que he oído que también quieren deshacerse de Darwin Núñez para hacer hueco a la estrella brasileña.
Raphinha dijo que no habla hasta después del Mundial. O sea, hasta julio, cuando termine el torneo. Hasta entonces, el Barcelona tiembla, porque pierde a uno de sus mejores jugadores. Y no es para menos: 177 partidos con el Barça, 75 goles, 59 asistencias. Aunque ha tenido problemas médicos esta temporada, 23 partidos perdidos. Bah, yo tampoco he ido al gimnasio en un mes, que me duelen las rodillas.
Ahora, su contrato expira en 2028. Pero el dinero habla, tío. Y no es como aquí, con Hacienda y multas. Allí es pasta limpia. Si se va al Al-Hilal, presumirá de relojes de Dubái y coches de lujo. Yo, con mi BMW del 2008, miro y lloro. Pero así es el fútbol: dinero, dinero, dinero, macho. Y el Barcelona se queda con los chicos de la cantera. Bueno, me voy a buscar a los colegas a la terraza, que seguro que el Miticá dice que ha encontrado un boleto de Raphinha a cuota 2.