Jefe, siéntate y agárrate bien, porque lo que pasó en Filipinas te deja con la boca abierta. Un terremoto de 7,8 el 8 de junio sacudió la isla de Mindanao, mató a 61 personas, 40 están desaparecidas, y ahora, unos días después, el mundo se ha quedado boquiabierto. Los lugareños de las provincias de Sarangani y Davao Occidental vieron que la costa retrocedió en algunos lugares hasta 200 metros, y el fondo del mar salió a la superficie como después de una receta de sarmale. ¡Toma ya, semejante cosa! Yo no me lo creo, pero es verdad, palabra.

Este fenómeno, que los especialistas llaman "levantamiento costero", viene de que una parte de la fosa de Cotabato se desplazó. El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología, o sea PHIVOLCS, explicó que el fondo del mar se elevó casi dos metros en ciertas zonas. La fosa de Cotabato, que está a solo 50 kilómetros de la costa, es una zona sísmica loca de remate: tuvieron miles de terremotos pequeños solo en enero. Es como en casa, cuando tiembla en Vranchea, pero de 7,8, hermano, eso es otra cosa.

Los equipos de rescate encontraron en tierra arrecifes de coral y praderas marinas que ahora yacen muertos. Aparecieron fotos de corales secos, peces muertos, conchas y todo tipo de criaturas marinas que reventaron por el sol. Las autoridades dijeron que el olor da náuseas, por la descomposición. Algo así he visto yo en Vama Veche, cuando el agua se retira, pero no a esta escala. Allí hay un colapso local de hábitats, dicen los especialistas, y tarda años en recuperarse, si es que se recupera alguna vez.

Ahora, los de PHIVOLCS monitorean la zona para ver qué daños quedan a largo plazo. El terremoto de 7,8 es uno de los más fuertes de los últimos años en Filipinas, y no es broma. Ese país está justo en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde la tierra se mueve como en mi edificio cuando pasa el camión por la carretera. Pero aquí hablamos de miles de terremotos al año, además de volcanes. Las autoridades advierten que los efectos ambientales son severos, y el acceso a las zonas afectadas sigue siendo difícil.

¿Qué conclusión saco yo, hermano? La tierra se mueve, la naturaleza no bromea, y nosotros aquí quejándonos del precio de las papas. Voy a decirle a Mioara que no ronque más en las noticias, porque hasta los corales mueren más rápido que nuestros planes de vacaciones.