¡Jefe, siéntate que tengo una que te hará poner el alma en un puño! En la A2, en Cernavodă, un abuelo de 70 años volvía de vacaciones en la playa con un recuerdo de lujo: se echó una siestecita al volante y se estampó directo contra la barrera con el coche. Dentro iban él, la abuela y la nieta de 2 años.
¡Sin broma, hermano! La abuela está grave, el abuelo y la niña fueron llevados de urgencia al hospital. Oye, y yo digo: si miras las fotos de la playa, casi ves cómo estaba él panza al sol, y luego, tras 5 horas de conducción, se durmió como un bebé.
Ahora, en serio, es un drama, pero veamos qué dice la ley. La suerte de la niña fue la silla especial para niños – esa que yo también le compré a Ioana – que la sostuvo a pesar de que el coche quedó como una lata de frijoles. El médico dijo que la pequeña está estable, pero yo digo que el de tránsito tiene que hacer algo, para que no muera más gente en la carretera porque uno se echó una siesta después de una parrillada a la orilla del mar.
Y así, hermano, en lugar de sentirte bien por haber disfrutado un día de vacaciones, terminas haciéndote un expediente penal tú mismo. Así es Rumanía: coges a la derecha, la lías a la izquierda. Vamos, que me voy a decirle a Fane que no beba tanto, que él también conduce a veces la furgoneta.