Mira, siéntate y agárrate bien, que tenemos una noticia que te hará revisar la cartera y el coche al mismo tiempo. Por un lado, la viceprimera ministra interina Oana Gheorghiu dice que la billetera digital es una maravilla; por el otro, el PSD se debate para que no nos suba el precio del diésel. Vamos por partes, que hay circo suficiente.
Primero, la billetera digital. Se rumoreaba que el Gobierno había dado millones de euros a una empresa alemana por debajo de la mesa, sin licitación. Oana Gheorghiu saltó como un resorte en Facebook: "¡FALSO!", dijo, "tomamos el código fuente de los alemanes gratis, ¡es código abierto, tío!". Y añadió que nuestros datos no llegan a los alemanes, sino que se quedan en Rumanía. ¿En serio, colega? Porque yo oí de un amigo que trabaja en el STS que si es código abierto, cualquiera puede mirarlo. Pero bueno, démosle el beneficio de la duda, que igual es así.
El ministro Irineu Darău explicó que podrás demostrar tu identidad directamente desde el móvil, tener el carnet de conducir o los títulos en formato digital, tanto en Rumanía como en la UE. Y dice que tú controlas qué datos compartes. Tranquilo, que si es como en el banco, darás acceso a todo y luego te llegarán anuncios de pastillas para adelgazar. Pero no es obligatorio, dicen. Así que si no quieres, te quedas con los documentos físicos, como mi abuela.
La verdad es que la cancelación de la licitación para la Plataforma Nacional de Interoperabilidad (PNI) también generó debate. Oana Gheorghiu dijo que se canceló para no duplicar compras, que la PNI y la billetera digital son complementarias. La coordinación la hace su gabinete, y la aplicación la hace el Ministerio del Interior: RO Wallet. Y quieren colaborar también con empresas privadas, que pueden hacer sus propias billeteras si respetan las reglas. Un memorando reciente con Mastercard por cinco años. Fecha límite: diciembre de 2026. Hasta entonces, tenemos tiempo de sobra.
Ahora, la parte del diésel. El diputado del PSD Bogdan Ivan (exministro de Energía) anunció que el PSD presentó una enmienda en el Parlamento para prorrogar el tope del margen comercial del diésel por tres meses más. El tope vence el 30 de junio (es decir, mañana si hoy es lunes), y el gobierno interino ya no puede emitir decretos de urgencia: eso es, no tienen plenos poderes. Ivan dice que si no se aprueba la enmienda el martes, el miércoles sube el precio. Él negocia, pero no tiene mayoría. Así que mañana veremos qué hacemos: o bebemos diésel, o bebemos agua.
El presidente del Senado, Mircea Abrudean, dijo que aún tenemos tiempo para formar un gobierno con plenos poderes, si se apuran. Dijo que los interinos no pueden emitir decretos de urgencia ni proyectos legislativos importantes, y eso afecta nuestros hitos del PNRR. También dijo que Bolojan no se aferra al cargo e hizo un llamamiento al diálogo. Bueno, colega, a ver qué sale.
Y así, tío, en un día tenemos billetera digital que nos salva, al otro el diésel se encarece y nos dan gato por liebre. Me voy a tomar una cerveza con Fane y a pensar si dejo mi BMW en el parking o lleno el depósito hoy, que mañana igual es tarde. Vosotros haced lo mismo, que después del 30 de junio lloraremos lágrimas de diésel.