¡Primo, lo que ha salido! Estaba yo tranquilamente el sábado, con mi café, y oigo en la tele que Eugen Tomac ha renunciado a su mandato. Pues normal, el tío se despertó con 200 votos prometidos — ¿pero de quién?

PNL, USR, UDMR le dieron calabazas, el PSD estaba como gato en celo… y dijo "gracias, no quiero más". O sea, hermano, ¿qué has visto? Un primer ministro que dice "tengo 200 votos" y no dice de quién — a mí no me vende humo.

Ahora, el domingo por la mañana, justo a las 9:00, Nicușor Dan sale en Cotroceni y designa a Adrian Veștea para formar gobierno. "Así, parece que soy niño y me dice el Niño Jesús que viene, pero yo sé que viene con las letras. Veștea, exministro de Desarrollo, ahora es el "salvador" — pero fuentes dicen que si él también cae, el presidente mete un gabinete con ministros de la antigua coalición, liderado por Radu Burnete, consejero presidencial.

O sea, jefe, jugamos al gobierno como en las vacaciones de verano: uno viene, otro se va, y nosotros pagamos. ¿Qué más puedo decir? Me voy a decir a Mioara que guarde los sarmales, que quizá pillamos un gobierno estable hasta el invierno.