¡Macho, qué salió! ¡Pillé la final de la EHF Champions League de balonmano masculino, y qué partidos, tío! Si no viste las semifinales, te cuento cómo fue, que estuve pegado al televisor como en el clásico.
Primera semifinal, Fuchse Berlin vs Magdeburg, un duelo alemán de verdad. Los "Zorros" perdían por un gol en el minuto 48, 31-32, y pensaba: "Ya está, se acabó, ¡despídete de la final!" Pero estos tíos se emplearon a fondo, hicieron una remontada que parecía que Brian estaba en la cancha con sus zapatillas de 800 leuros. Ganaron 40-35, ¡una diferencia de cinco goles, tío! Así se hace, no como aquí, que nos quejamos del árbitro.
Segunda semifinal, Barcelona vs Aalborg. Aquí fue la locura. Los catalanes llegaban invictos en 2026, y los daneses con 11 victorias seguidas. Al final del tiempo reglamentario, estaba 28-28, y salté del sofá: "¡Prórroga, macho! ¿Qué más?" Barcelona dominó la prórroga, 9-4, terminó 37-32. Eso sí es equipo, no como nuestro FCSB, que antes se batía con los grandes. Ahora miramos a los españoles y soñamos.
Ahora, el domingo, a las 19:00, en Digi Sport 1, la gran final: Fuchse Berlin vs Barcelona. Con sangre fría, espero ver si los "Zorros" hacen otro milagro o Barcelona confirma su superioridad. Y ya que es domingo, a las 13:00, también en Digi Sport 1, la final de tenis de 's-Hertogenbosch: Krejcikova - Montgomery. ¿Y yo qué hago, tío? Veo balonmano, luego tenis, y Mioara me llama para que saque la basura. ¡Déjalo, que después de los partidos voy a la terraza de Fane a charlar! Nosotros, los rumanos, somos campeones sentados en el sofá comentando. ¡Así es, tío, esta es nuestra vida: tasas, balonmano y la esperanza de que, quizás, algún día, también tengamos un equipo que pelee en la final! ¡Venga, que me voy a beber otra cerveza, que me he quedado ronco de tanto gritar!