¡Ño, agarra una cerveza y siéntate, que tengo una noticia que te hace darte cuenta de que ni siquiera el baloncesto es lo que era. Los New York Knicks dieron una lección de picardía a los San Antonio Spurs, 105-95, en el primer partido de la final de la NBA. Y no de cualquier manera, sino en su cancha, en Texas, cuando todos esperaban ver a esos con Wembanyama, el francés ese de 2 metros 20, hacer un espectáculo. Pero no, hermano, llegó Jalen Brunson, un chico de 29 años, y les metió 30 puntos, como si estuviera jugando en el Berceni en la cancha del colegio. Y mira lo que pasó: al principio se lesionó, entró asustado al vestuario, pero volvió y lo destrozó todo. Así son los que tienen huevos, como yo cuando me subo al BMW y digo 'va, hermano, va' aunque pierda aceite.

Ahora, vamos a los hechos, que a mí no me gusta hablar por hablar. Brunson anotó 30 puntos, de los cuales 13 solo en el cuarto periodo, cuando el marcador estaba empatado 94-94, y la gente decía 'ya está, se acabó'. Pero él tomó el balón y llevó al equipo a la victoria, como un conductor de Bolt que conoce todos los callejones del barrio. Otros jugadores de los Knicks que se movieron bien: Karl-Anthony Towns con 18 puntos, OG Anunoby con 17 y Landry Shamet con 13. Del otro lado, Wembanyama, la superestrella de los Spurs, fue el máximo anotador con 26 puntos, pero tiró como una escoba: 6 de 21 en tiros de campo. Ah, y agarró 12 rebotes y taponó 3, pero ¿qué haces con tanta altura si no metes el balón en el aro? Stephon Castle añadió 17 puntos, Dillon Harper y Julian Champagnie 16 cada uno. Pero no les sirvió, hermano, porque Nueva York fue más listo.

Y ahora, mira el programa: el segundo partido es también en San Antonio, en la noche del viernes al sábado, a las 03:30. Después, la serie se muda a Nueva York el 9 de junio, también a las 03:30. Si hace falta el sexto o séptimo partido, se juegan el 17 y 20 de junio. ¿Quién gana? Yo digo que los Knicks tienen la primera oportunidad, porque Brunson es un verdadero bombardero, no como algunos por aquí que solo hablan y ya.

Yo veo estos partidos y pienso: mira, así se hace rendimiento, no como aquí, cuando Mioara me pregunta por qué no hago deporte. Pues, hermano, a los 42 años y con esta panza, ¿qué voy a hacer? Pero al menos le enseño a Brian cómo tirar al aro, que quizás llegue a ser como Brunson. Mientras tanto, vamos a ver si pillo un partido en la terraza de Fane, que allí se ve mejor que en mi salón, con Mioara dando portazos porque veo la tele.

Así, como en casa, cuando Mioara dice 'hacemos economía', pero igual gasta dinero en ofertas del Lidl. ¡Salud y vamos Knicks!