Macho, agárrate bien, que llega el día grande para todos los chavales que han estado con el culo pegado al libro (o al TikTok, que total, seamos realistas). El miércoles 1 de julio se publican los resultados de la Evaluación Nacional 2026. Exacto, tío, es el día en que mi Brian va a revisar su teléfono 100 veces, aunque todavía le quedan un par de años para el examen. Pero yo ya me preparo mentalmente, porque sé lo que viene: préstamos con Relu, clases particulares de mates, y Mioara montando el pollo de que "así, fracasado, no has cuidado del niño".
Según el calendario del Ministerio de Educación, las notas deben publicarse antes de las 12:00. Pero el ministro Mihai Dimian, el hombre con visión, ha pedido que estén listas antes, si es posible. O sea, "para no esperar como tontos a la puerta del horror". El secretario de Estado, Sorin Ion, confirmó: "a más tardar a las 12". Es decir, si eres un máquina, puedes ver tu nota a las 11:30, si ellos han hecho bien su trabajo. A mí no me da vergüenza reconocerlo: cuando yo hice la selectividad hace una vida, estuve con el alma en un hilo hasta que apareció la lista en el tablón. Ahora es por internet, en evaluare.edu.ro, pero las emociones son las mismas. Solo que ahora, en vez de empujarte con la gente, te quedas mirando la pantalla como un gato mirando un calendario.
Ahora, atención, que viene la parte del truco. Las notas están anonimizadas, con esos códigos que los niños recibieron en la primera prueba escrita. Así que si el vecino del 4º, el tío Gheorghe, viene a presumir de que "su chico ha sacado un 10", no le hagas caso, que igual es otro con el mismo código. Los nombres no aparecen en las listas, igual que en la lotería, para que nadie se ofenda. Yo haría lo mismo con los salarios: bonito, anónimo, para que Mioara no sepa cuánto pagué por ese tubo de escape del BMW.
Después de ver la nota, llega el momento de la verdad: las reclamaciones. El 1 de julio, entre las 14:00 y las 18:00, puedes pedir ver el examen y presentar reclamación. Luego, el 2 y 3 de julio, igual. Importante: no hace falta ver el examen para reclamar. O sea, si estás seguro de que escribiste bien, puedes saltarte ese paso. Pero yo digo que eches un vistazo, porque Dios no lo quiera, igual se te escapó una coma y sacaste un 4,99 en vez de un 5. Y cuando se reevalúa, la nota puede subir, bajar o quedarse igual. He oído historias de uno que reclamó y bajó de 8 a 6, porque encontraron un error que no habían visto inicialmente. Así que, tranquilo y piensa bien antes de meter la mano en el fuego.
Las reclamaciones se resuelven entre el 4 y el 7 de julio, y el 8 de julio se publican las notas finales. Ahí está el veredicto, tío. Ahí te quedas con lo que has sacado, sea un 10 o un 5. Como en un partido de fútbol: después del VAR, no hay más que comentar. Así que, hasta entonces, cruza los dedos y enciende una vela en la iglesia, que no está de más.
Después de tener las notas, empieza el circo aún mayor: la admisión al instituto. Entre el 13 y el 20 de julio, los alumnos rellenan, junto con los padres y los tutores, las fichas de opciones. Se hace electrónicamente, para que no se pierdan papeles en los colegios. Luego, el 22 de julio, se realiza la primera asignación informática. El ordenador, tío, no tiene alma, no tiene amigos. Si no has conseguido plaza en "Matemáticas-Informática" del "San Jorge", el ordenador te manda al "Técnico" del "Miguel el Valiente". Y del 23 al 28 de julio se presentan los expedientes en los institutos donde te han asignado. Si no has entrado en la primera fase, hay otra el 31 de julio para los que se han quedado fuera o para los de cursos anteriores, hasta los 18 años. Así que no desesperes.
Te doy un consejo, tío: el año pasado, en la Evaluación Nacional 2025, antes de las reclamaciones, 126.495 alumnos (83,1%) obtuvieron medias por encima de 5. Es el porcentaje más alto de los últimos 13 años. Y 75 niños sacaron un 10. Después de las reclamaciones, el porcentaje subió al 83,2%, y el número de 10 llegó a 85. Así que hay posibilidades. Pero yo lo sé bien: en mi barrio de Berceni, cuando uno saca un 10, es fiesta. Los vecinos lo abrazan, Mioara hace sarmale, y yo me emborracho con aguardiente de mi suegra de Teleorman. Así somos los rumanos: nos alegramos de cualquier logro, porque la vida es dura, pero al menos nuestros hijos sean mejores.
Así que, hasta el miércoles, estad en evaluare.edu.ro, actualizad la página y no entréis en pánico. Yo, por mi parte, voy a explicarle a Brian cómo va el tema, aunque todavía le quedan años para el examen. Pero mejor que crezca con el miedo a Dios y a la Evaluación Nacional, que no que se encuentre frente al ordenador sin saber qué hacer. Vosotros, los padres, estad al lado de vuestros hijos, que al final eso es lo que importa. Y si no entra en el instituto soñado, no es el fin del mundo. Puede aprender un oficio, como yo, y también salir adelante. Con mi BMW del 2008, al menos tengo una historia.
Y no olvidéis: el jueves 1 de julio, después de ver las notas, dad una señal a los colegas de la terraza, para tomar una cerveza en honor a la generación que viene. Que, como se dice, "la escuela es la luz", pero sin una cerveza con los amigos, no es lo mismo.