¡Mira, qué sorpresa! Estaba yo tranquilamente con mi café pensando en las cuotas del BMW, cuando oigo que el director de ROMARM, el señor Pîrcălăbescu, lo ha dicho claro: quiere convertir Rumanía en un hub regional de la OTAN. ¡O sea, colega, ya no somos solo el país que exporta conductores y cigarrillos de contrabando, sino también armamento! Pero, claro, viene con una petición: el 1% del PIB para defensa. O sea, ¿de dónde? ¿De la plata que roban los barones? ¿O de nuestras pensiones? Él dice que sin dinero y sin políticos que dejen de pelearse, nos quedamos atrás. Y tiene razón, porque no nos va a defender Mioara con el Lidl.
Su plan es meter inversiones masivas en municiones y pólvora, y hacer alianzas con los alemanes de Rheinmetall y los franceses de Thales. O sea, tío, si viene Rheinmetall aquí, quizá me contratan a mí también, que total tengo un PFA y un BMW que puede remolcar un cañón, algo. Para 2030, dice él, ROMARM debe convertirse en un jugador europeo, no solo uno que hace petardos para desfiles. Y ser hub de la OTAN, o sea, que vengan todos los americanos y alemanes a hacer su trabajo aquí.
La pieza de resistencia es la nueva fábrica de pólvora en Victoria, condado de Iași. Esa está declarada proyecto estratégico europeo. O sea, colega, si hasta ahora hacíamos pólvora solo en bodas de pueblo, ahora vamos a hacer también para la OTAN. Y es importante, hermano, porque en Ucrania hay guerra y todo el mundo necesita municiones. Nosotros, que tenemos tradición en hacer polvo cualquier cosa, podemos hacer también pólvora.
Pero el señor director dice que sin financiación y sin apoyo político, nos vamos al garete. Y así, en lugar de ser hub de la OTAN, nos quedamos con las palabras y las fábricas oxidadas. Por ejemplo, en Botoșani, donde hay desempleo severo y la gente está enfadada, si se hiciera una fábrica de pólvora, quizá los jóvenes se quedarían en casa. Pero no, que nuestros políticos prefieren hacer campaña y prometer, no desbloquear fondos SAFE de la UE. Oye, SAFE, parece nombre de discoteca, no de fondos de miles de millones de euros.
Ahora, pregúntame a mí: ¿qué hacemos, colega? ¿Nos quedamos mirando cómo pasa el tren? ¿O nos metemos también, para ser algo? Porque hasta un BMW viejo se puede convertir en tanque, si tienes suficiente chatarra y ambición. Pero hasta entonces, voy a decirle a Mioara que no compre más en rebajas, que quizá necesitemos dinero para defensa. Y quizá, si viene Rheinmetall, le consigo a Relu un contrato de mantenimiento para sus coches, que pague también sus cuotas del Audi.