¡Vere, siéntate que te tumbas! Acabo de enterarme de algo que me hizo dejar el café en la mano. El 6 de julio, a las 03:00 de la madrugada, hora nuestra, Inglaterra juega contra México en el estadio Azteca de Ciudad de México, en los octavos de final del Mundial. Y no es solo fútbol, brother. ¡Es SABOTAJE! Los ingleses, esos que se creen el ombligo del mundo, entraron en pánico. Y no es para menos.
Escucha lo que pasó. Primero se habló de adelantar el partido por fenómenos meteorológicos extremos, tormentas o qué sé yo. Pero la FIFA, como la conocemos, dijo que no. Así que el programa sigue. Pero los ingleses no le temen al clima, no. ¡Le temen a los aficionados mexicanos! Y tienen razones de peso.
Ecuador la sufrió en los dieciseisavos. Exactamente el mismo guion: partido contra México, y la noche anterior, los fans mexicanos se plantaron frente a su hotel, con tambores, canciones, fuegos artificiales y escándalo, y no los dejaron dormir. ¡Sabotaje puro! Y Ecuador perdió, claro. Ahora los ingleses se asustaron, hicieron las maletas y pidieron ayuda. Y las autoridades de Ciudad de México accedieron: enviaron un dispositivo impresionante de fuerzas de orden, policías con escudos y todo el tinglado, que custodiarán el hotel de Inglaterra por turnos hasta el partido.
¿Te das cuenta, brother? A mí me parece increíble. Nosotros, en Rumanía, nos peleamos en la terraza de Fane porque nos despierta la música, pero aquí es otro nivel. Los aficionados mexicanos están organizados como un ejército. Los ingleses aún no han revelado el hotel exacto, pero los locales ya lo sospechan. Es como esconder un caramelo en una cesta de huevos: igual se descubre.
Si me preguntas a mí, los ingleses hacen bien. Esto no es un juego, brother. Es el Mundial. Y si los mexicanos logran sabotearlos, Inglaterra puede olvidarse de la copa. Pero seamos serios: nosotros, los rumanos, si estuviéramos en su lugar, habríamos llamado al ejército, a los gendarmes, y quizás hasta al tío Gheorghe del cuarto piso, para que hiciera ruido en la ventana. Así somos, nos apañamos.
Ahora, a ver. Yo creo que los ingleses dormirán tranquilos, con todos esos policías alrededor. Pero el día del partido, en la cancha, veremos quién aguanta la presión. Yo, si fuera jugador, ya me habría echado una siesta por la mañana, para estar fresco. Déjalo, que es verano, de todas formas nadie duerme a las 3 de la madrugada, menos cuando hay Mundial en juego.