¡Primo, lo que te voy a contar! Estaba yo tranquilamente en la terraza con Fane tomando una cerveza, cuando me salta una noticia alucinante. ¡Prepárate, que no te lo vas a creer: Donald Trump, ese del pelo de chupete y la boca grande, ha confirmado que viene a la Copa Mundial 2026!
¡Sí, sí, exacto, viene a ver los partidos y a entregar el trofeo de la final! ¡No sabes lo que me pasó, hermano! Hace 24 horas, antes del partido inaugural México - Sudáfrica, dijo en el Despacho Oval, con la mano en el corazón: "Iré, iré".
Y no es todo: Gianni Infantino, el jefe de la FIFA, confirmó que Trump entregará la copa el 19 de julio en el estadio MetLife de Nueva Jersey. ¡Tío, una locura! El año pasado, cuando entregó el trofeo de la Copa Mundial de Clubes, lo abuchearon todos, pero ahora viene con aires.
Y así, Trump se jacta de que él hizo que EE.UU. fuera anfitrión, desde su primer mandato. Dice que es "un éxito sin precedentes". Pero seamos serios: la organización es un desastre, con boletos que te dejan con la boca hinchada y restricciones migratorias tan duras que ni el árbitro somalí pudo entrar al país.
Trump dijo que "trabaja muy en serio" para dejar entrar a "las personas adecuadas", como él dice. ¿Recuerdas cuando quise ir a un partido en EE.UU. y estuve tres días esperando la visa, como un tonto? Así es, hermano, el sistema está hecho para los que tienen plata, no para nosotros, los mendigos de Berceni.
Yo no me trago este cuento: Trump viene, mueve las manos, toma el trofeo, y nosotros, los rumanos, nos quedamos con la boca hinchada y la cartera vacía. Así es en Rumanía: ellos se hacen los grandes, nosotros pagamos. Bueno, me voy a decirle a Mioara que ponga un pincho en la parrilla, que desde hoy soy fan de México, ¡no voy a Nueva Jersey a ver a Trump!