¡Hermano, lo que hay que ver! El UDMR acaba de salir pitando del gobierno como si fuera Brian cuando se trata de deberes. El martes, en la reunión del Consejo Permanente, decidieron no entrar al gobierno y recomiendan a sus diputados que no voten la investidura del Gabinete Veștea.
El líder de los diputados del UDMR, Csoma Botond, lo dijo sin rodeos: no quieren asociarse con los no afiliados provenientes de SOS y POT, ni con AUR. "Según todos los cálculos aritméticos que hemos visto también en la prensa, hemos visto que harían falta los votos de los no afiliados, que provienen de SOS y POT. Hemos visto que hay varios intentos también con AUR y no hemos querido terminar en el mismo barco con esos diputados y senadores no afiliados que vienen de esos partidos", dijo Csoma.
En la práctica, tienen miedo de que les pase como al PSD, de asociarse con extremistas. ¡Pero oye, es una jugada que me deja helado! O sea, el UDMR, el partido que ha estado en el gobierno tantas veces, ahora se hace el remilgado y le da la mano a AUR, sin decirlo directamente.
Es como si yo dijera que no quiero beber cerveza con Mitică, pero en realidad me veo con él en la terraza de Fane. Y así, el gobierno se queda en el aire. Veștea necesita votos, pero si ni siquiera el UDMR lo apoya, ¿qué posibilidades tiene?
Seguramente ahora empiezan las negociaciones bajo cuerda, con promesas de ministerios y cargos. Pero yo, por mi parte, no me fiaría del UDMR. Al final, la decisión final la tienen los grupos parlamentarios, que se reunirán por separado.
Así que quizás algunos salten la valla. Pero por ahora, voy a decirle a Relu que deje de soñar con contratos del estado, porque todo está suspendido.