¡Tronco, espera a ver qué ha inventado América! Una tipa de Chicago, la ex periodista de viajes Jen Billock, se ha puesto a adivinar el futuro en… ¡el queso! Sí, has oído bien, colega. No en café, no en té, sino en el cheddar. El método se llama tiromancia y tiene más de 2.000 años, del siglo II. En aquella época, en Inglaterra, la gente miraba el queso para saber si eras culpable o cómo iba la cosecha. Ahora, Jen lo ha puesto al día.
¿Y cómo llegó ella a este método? Pues durante la pandemia, cuando todo el mundo se quedaba en casa y hacía pan, ella miraba el tarot. Y pensó: «Oye, si leo en los posos, ¿por qué no leer también en un trozo de queso?» Y así nació el negocio. El proceso es simple: miras los agujeros, las grietas, la textura y construyes una historia. Exactamente como con el café, pero con cerveza y tapas.
Ahora, escucha aquí, que es importante: el cliente elige sus propios quesos, para tener una conexión personal. Durante la sesión, se usan cuatro trozos de queso. Y no importa si es queso artesanal caro o uno procesado del Lidl, como ese que compra Mioara en oferta. Jen dice que todos son igual de «elocuentes». Oye, colega, hasta yo cuando miro el queso de 3 euros me pregunto qué significará ese agujero.
Los diferentes tipos transmiten mensajes distintos. Los quesos con moho azul, como el Gorgonzola o el Cambozola, son «ruidosos», con muchos detalles. Esos hablan por diez. En cambio, un cheddar simple o un queso fundido te dan mensajes más claros, más directos. Es decir, como aquí: uno se hace el chulo y suelta un rollo de una hora, otro te dice las cosas claras.
¡Y no solo lee queso, tronco! Jen puede interpretar símbolos en casi cualquier alimento: ensaladas, cruasanes, cerveza, vino, curry. Ha adivinado en todo. Yo digo que la invitemos a la terraza de Fane, que nos lea el futuro en las salchichas de la parrilla. Así, a ver si salen bien o nos ponemos a ayunar.
El método atrae desde espirituales hasta escépticos. Jen no quiere convencer a nadie: «Lo peor que puede pasar es que aprendas algo sobre ti y luego te comas un trozo de queso. No veo por qué no intentarlo.» Tiene razón, colega. Quizá mañana le hago una sesión a Brian, para ver si saca un 10 en mates.
Actualmente, la americana está escribiendo un libro sobre tiromancia. Dice que será un éxito. Yo, por mi parte, pienso: si se populariza aquí, verás en Berceni adivinos con queso feta y requesón. Por ahora, yo me voy a mirar el frigorífico, a ver si el queso del Lidl me dice si consigo otro contrato.
Venga, que me llama Mioara para sacar la basura. Hasta la próxima, no olvides: si tienes un camembert en casa, míralo bien. ¡Quizá te diga algo!