Jefe, agárrate una cerveza y siéntate, ¡que Alibec no se va a ningún lado! Me enteré por los chicos de la terraza, de fuente confiable, que Denis Alibec, de 35 años, dio el visto bueno para renovar con Farul. Todavía no se firmó nada oficial, pero está casi hecho. El hombre se casó, va a ser papá, y después de unas pequeñas vacaciones vino a la reunión con los jefes y con el entrenador Sabău. Todos llegaron a un acuerdo.
Zoltan Iașko, uno de los jefes del club, dijo en Digi Sport: "Vamos a discutir. Le hicimos una oferta y nos vemos el viernes en Constanța, con el señor Sabău. Es el hijo de Constanța, lo queremos seguir teniendo, pero tenemos límites de presupuesto." O sea, hermano, ¡ellos también tienen cuotas del BMW, no solo yo! Vamos, seamos serios, Alibec es de la zona, volvió por cuarta vez a Farul, parece la camisa de Mioara, que la saca a lavar y la vuelve a poner.
Sabău, el entrenador, puso de ejemplo a Dan Nistor, que era "quisquilloso" y jugó mejor con él. Dijo: "Denis, si está preparado, puede ayudar. Yo trabajé con Nistor y era el primero en el entrenamiento. Hay que ser líder en la cancha, no solo en las entrevistas." También mencionó a Chipciu, que volvió hasta a la selección. Así que, primo, Sabău sabe cómo arreglar los motores, como yo hacía con mi BMW del 2008, que solo así arranca en invierno.
El último partido con el contrato viejo fue el de vuelta contra Chindia. Ahora, Farul se salvó del descenso in extremis, como si yo agarro el último metro en Berceni. Alibec quiere quedarse, los jefes lo quieren, solo falta firmar. Pues, si Mioara me quisiera así, yo también me quedaría tranquilo en el bloque. ¿Qué más decir? Vamos, que para el viernes se resuelve, y quizá hasta consiga un boleto para el partido, para ver a Denis cómo le mete un gol a Gică Dinamovistul.